Al manipular refrigerantes, siempre se deben usar guantes y gafas de protección adecuados.
El refrigerante puede ser muy tóxico en un espacio cerrado; en caso de una fuga de refrigerante, el área debe ser ventilada y evacuada antes de volver a ingresar. El refrigerante en su forma líquida, al salpicar sobre la piel, puede quemar el tejido y formar una ampolla grave; si entra en los ojos, puede causar ceguera.

